Las facturas electrónicas no podrían ser negociadas


 Las facturas electrónicas no podrían ser negociadas Foto: Getty images


Todo parece indicar que para el 1 de enero de 2019 no va a estar listo el Registro de Facturas Electrónicas (REFEL), lo que pondría en peligro el negocio del factoring.

Una de las principales ventajas que contempla la implementación de la factura electrónica, prevista para entrar a operar a partir del 1 de enero de 2019 a todos los empresarios, es facilitar su proceso de venta, lo que se conoce en el mercado tradicionalmente como factoring.

Sin embargo, hay preocupación en el sector, en especial de las fintech, porque todo parece indicar que para esa fecha no va a estar listo el Registro de Facturas Electrónicas (REFEL) –a cargo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo-, por lo cual los empresarios no contarán con el sistema centralizador que custodia y garantiza la trazabilidad de negociación de las facturas electrónicas, volviéndose imposible su negociación.

Es decir, como explica Felipe Tascón Ortiz, fundador y CEO de Mesfix –una plataforma de fintech para factoring de pymes- y quien ha sido uno de los líderes en el desarrollo de nuevas tecnologías, los empresarios que recurren al factoring como fuente de capital de trabajo, no podrán acceder a él durante este periodo de transición.

“El problema es que el REFEL no va a estar listo para el 1 de enero de 2019. Según el SECOP, Sistema de Contratación Pública, a la fecha se encuentra en estado de observaciones a los prepliegos que definirán los criterios del adjudicatario que tendrá como obligación la puesta en marcha y administración del REFEL. Vale precisar que la normativa actual, frente a las normas de factoring (Ley 1231 de 2008), no brinda una solución para la venta de las facturas electrónicas durante esta transición”, agrega Tascón.

El factoring en Colombia, según el World Factoring Yearbook 2017 Edition, fue cercano a los $25,6 billones.

José Manuel Restrepo, ministro de Comercio, Industria y Turismo, le confirmó a Dinero que, efectivamente, el proceso ha tenido dificultades. Hace año y medio se le entregó un trabajo al Banco Mundial como acompañamiento para realizar este proceso que se hizo público a mediados de año en la etapa de borradores de prepliego y tuvo más de 900 observaciones de fondo de orden técnico, jurídico y económico.

Una semana antes de la llegada del nuevo gobierno se conoció un nuevo borrador de prepliego licitatorio ajustado, donde también hubo cientos de observaciones. “Frente a esa realidad, hay una enorme dificultad de orden técnico, jurídico y económico para que se diera esa licitación. Estamos buscando, junto con la Dian, salidas que pueden ser transitorias y/o definitivas”, dijo el ministro.o

“Veo difícil que para el primero de enero esté la salida definitiva, tendríamos que buscar salidas transitorias. El problema es que perdimos casi año y medio en un proceso licitatorio mal hecho”, advirtió.

Para algunos expertos que conocen el proceso, el Gobierno podría hacer algunos ajustes vía la Ley de Financiamiento que está planeando, o incluir las tareas en el Plan de Desarrollo, y entregarle la responsabilidad a una entidad, como Bancoldex que ayude a buscar socios para encontrar una salida.

Lo que es claro para ellos es que se trató de una licitación donde no estaba definido ni precio ni cantidad y si se asigna en esas condiciones una licitación se corre un riesgo muy alto de detrimento patrimonial.

El factoring y la factura electrónica

Con la llegada de la factura electrónica se desmaterializa el título valor: deja de ser un papel físico con unas características específicas, pasando a ser un archivo de datos.

Es decir, que para vender una factura electrónica se necesitan nuevas condiciones de orden técnico y tecnológico para asegurar su circulación.

Estas condiciones las proveerá el REFEL, pues será el ente que centralizará y garantizará, entre otras funciones, que una factura no se negocie, al mismo tiempo, más de una vez; la factura se endose de acuerdo con la ley de circulación (endoso y entrega); no se engañe a las personas que compran la factura, pues cumplirá con todos y cada uno de los requisitos que establece la ley para que sea considerada como título valor; exista una mayor transparencia, seguridad, trazabilidad y certeza al proceso de venta; empoderar al emisor de la factura (proveedor del bien o servicio) de la negociación de sus facturas (libre circulación del título valor) sin depender del consentimiento de su cliente.

Hoy en día, al ser un título físico, exige que por riesgos operativos el cliente del emisor deba autorizar la operación y en la mayoría de los casos, bloquean su libre negociación.

Leave Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *